Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Dar caramelo.
El que araña y muerde, poco puede.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Al freír será el reír.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Para mi cualquier petate es colchon.
Carretera que bien empieza, con baches acaba.
Más pija que el Don Bosco.
Cuanto más tienes, más quieres.
La alegría es el mayor bien de la vida.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Con aguja de plata no se puede coser todo.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
La oscuridad reina a los pies del faro.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
El tiempo todo lo pone a prueba.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
A la hija casada sálennos yernos.
Camisa de culebra con vino, el mejor medicamento para el bovino.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
El que apurado vive, apurado muere.
De lo perdido, lo que aparezca.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Ese baila al son que le toquen.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Hasta la salud necesita descanso.