Hay desgracias con suerte.
La fuerza vence, la razón convence.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Querer y no querer, no está en un ser.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Vino y pan andar te harán.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Esto es pan comido.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Lo quiero, para ayer.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Maestro, El se puede comer la regla.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Ama, perdona y olvida.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
A amo ruin, mozo malsín.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
La espina saldrá por donde entró.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Tres al saco y el saco en tierra.
El que se queja, sus males aleja.
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Malo vendrá que bueno me hará.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
De esa manera, mi abuela.
El mejor marido, el que más ha corrido.