Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
De sabios es variar de opinión.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Ante la duda, abstente.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
La religión cala siempre en los estratos pobres
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
No con quien naces, sino con quien paces.
El amor es una hierba espontánea
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
El que está en pié, mire no caiga.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura
La necesidad agudiza el ingenio.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.