Toda demasía enfada y hastía.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Hay que dar el todo por el todo.
Amor de dos, amor de Dios.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
El que a burros favorece, coces merece.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
De sabios es cambiar de parecer.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Aceptar un don, requiere discreción.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Quien bien ata, bien desata.
Hacer la plancha.
Soltero maduro, maricón seguro.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Jodido pero contento.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Orden y contraorden, desorden.
Saber cuántas son cinco.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
La suerte está echada.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
A cada paje, su ropaje.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
A ese precio, no habría ya vara en la tienda.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Habla de la caza y cómprala en la plaza.
A cántaro roto, otro al puesto.
Mano que te da de comer no has de morder.