Sin pan y vino, no hay amor fino.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Entre más apuro menos prisa.
A diente cogen la liebre.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Hablando nos entendemos.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Cuenta errada, no vale nada.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Quien no tiene quiere más.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
A veces sale más caro el collar que el perro.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Amores reñidos, los más queridos.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Al ingrato con la punta del zapato.
Quien lengua ha, a Roma va.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
A escote, no hay nada caro.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
La cuenta de la cena, no es la que nos llena.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Indios y burros, todos son unos.
El hable es plata, el silencio es oro.