Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
El necio dispara pronto sus dardos.
Ni cenamos ni se muere padre.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Bien guardar no es poco ganar.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Las cosas que más trabajo cuesta conseguir son las que más tiempo se conservan.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Donde comen dos comen tres.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Quien da para recibir no da nada
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Músico pagado, contento pero desafinado.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Mal es acabarse el bien.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Marido, comprad vino; que no lino.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Casa sin moradores, nido de ratones.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Es más puntual que un ingles.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Enero, buen mes para el carbonero.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Feria de loco es el mundo todo.
Hijos y mujer añaden menester.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Entre sastres, no se pagan hechuras.