La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Hebra larga, costurera corta.
Calle el que dio y hable el que recibió.
A confesión de parte relevo de prueba.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Ido el conejo me das consejo.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Al mal amor, puñaladas.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
Lo bien hecho bien parece.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Le sacan punta a una bola de billar.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
La necesidad hace maestros.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Abril, lluvias mil.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
De tal jarro, tal tepalcate.
Haz bien y no acates a quien.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Beso, queso y vino espeso.
El perezoso siempre es menesteroso.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Hacerse el de la oreja mocha.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
Corta despacio, que hay poco paño.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Mal duerme quien penas tiene.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Presto se va el cordero como el carnero.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Quien tenga tiempo que no espere