Ruin amigo no vale un higo.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
Pan a hartura y vino a mesura.
Madrid en verano, sin familia y con dinero, Baden-Baden.
Ser el último orejón del tarro.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Que dulce queda la mano al que da.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
El papel que se rompa él.
A cualquier trapo con tirilla, le llaman camisa.
Ni cenamos ni se muere padre.
Donde hay pelo hay alegría.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Amor es el verdadero precio del amor.
Hijos y mujer añaden menester.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
¡Chínchate un ojo!
Dale con que va a llover.
Más partido que galleta en bolsillo de borracho.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Más duro que sancocho de pata.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Bien gobernar y no mucho bailar.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Hablen cartas y callen barbas.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Pedir peras al olmo.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
No tocar pito.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Date prisa, pero no corras.
Soñar no cuesta nada.
Dar el consejo y el vencejo.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
La manda del bueno no es de perder.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.