De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
A la fortuna, por los cuernos.
Es de bien nacido ser agradecido
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Fiate de Dios y no corras.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Guardas bien y no sabes para quien.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
El tiempo todo lo cura
El demonio no duerme.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Hay que andar más tieso que un ajo.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Mudarse por mejorarse.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Caridad y amor no quieren tambor.
De uvas a peras.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Además de cornudos, apaleados.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
La ira es locura el tiempo que dura.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Todo salto tiene riesgo.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
A cada puerta, su dueña.