Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Qué es una raya más para el tigre.
Beber, hasta la hez.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
El placer es víspera del pesar.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
El que quiera de primera, que consulte su cartera.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Bien o mal, casado nos han.
A otra puerta, que ésta no se abre.
De luengas vías, luengas mentiras.
Despedida de borrachos.
El mal llama al mal.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Amanecerá y veremos.
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
Donde hay gana, hay maña.
Se quedó a vestir santos.
¿Quién con una luz se pierde?
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Los extremos se tocan.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Humano es el errar y divino el perdonar.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
La buena obra, ella misma se loa.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Más vale odiado que olvidado.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Quien destaja no baraja.
Para un madrugador, uno que no duerma.