Cerca le anda, el humo tras la llama.
Por unos pierden otros.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Saber uno los bueyes con que ara.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Sin dudar, no hay acertar.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Amor de niña, agua en cestillla.
A brutos da el juego.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Sirva de algo mientras se muere.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Variante: En Febrero busca la sombra el perro; a finales, que no a primeros.
Buen amigo es el dinero.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Júntate, que junto estabas.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Llevar agua al mar.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
Dios es la medida de todas las cosas.
Codicia mala a Dios no engaña.
La belleza siempre tiene razón
Badajo alto, campana rota.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.