No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Inclinar la balanza.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
No da quien tiene, sino quien quiere.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
De perdidos, al río.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Vida bien concertada, vida holgada.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Lo que sea que suene.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Ley puesta, trampa hecha.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Al pan, pan. Al vino, vino.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
La muerte a nadie perdona.