Antes de meter, prometer.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Dios nos coja confesados.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Una obra acabada, otra empezada.
Fraile convidado echa el paso largo.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Cada oveja con su pareja.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Santo Tomé, ver y creer.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Abril concluido, invierno ido.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Quien ama, teme.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Hacer la del humo.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Febrero, cebadero.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Casa hecha y mujer por hacer.
Dios da frío según la ropa.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
El mucho joder empreña.
Te paso la pala diego
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.