Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Pasará, sea lo que sea.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
De la esperanza vive el cautivo.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
La necesidad conduce a Dios.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
Difama, que algo queda.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Buena olla y mal testamento.
La vejez mal deseado es.
En cada tiempo, su tiento.
El que demonios da, diablos recibe.
A cada día su pesar y su esperanza.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Llegar a la capada.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Indio comido, puesto al camino.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
En largos caminos se conocen los amigos.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
El sueño es hermano de la muerte.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
El que fía, o pierde o porfía.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
El último que se pierde es la esperanza.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.