La envidia es carcoma de los huesos.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
El más abusado se ahoga en el vado.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
Pan candeal no hay otro tal.
Irse con la música a otra parte.
Tiran más tetas que carretas.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Palabras de santo, uñas de gato.
Me importa un bledo.
La burra no era arisca pero la hicieron.
El necio cree que todo lo sabe.
Dar la última mano.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
A ave de paso, cañazo.
De los muertos no se hable sino bien.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
La experiencia es a veces dolencia.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
A la de tres va la vencida.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Años nones son los peores.
A caballo de presente no se le mira el diente.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Siempre ayuda la verdad.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.