No tienes dedos para el piano
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
La curiosidad mató al gato.
El sarampión mata a lo traidor.
Quien prestó, perdió.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
No saber de la misa la media.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Aire de Levante, agua delante.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
Al agradecido, más de lo pedido.
Más peligroso que mono con navaja.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Más vale callar que con borrico hablar.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
Nunca viene una desgracia sola.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
El amor es ciego.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
A cada paso, un gazapo.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
Para colmo de males, tratar con animales.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Con gente mal criada, nada.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
No distraigas a la aguja porque puede perder el hilo.
Bienes y males, a la cara salen.