Humedades de Abril, malas son de salir.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Quien mocos envía, babas espera.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Me cayó como patada en la guata.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Jugar la vida al tablero.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
No hay atajo sin trabajo.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
A consejo de ruin, campana de madera.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
No te metas donde salir no puedas.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Salud perdida, salud gemida.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Todo se pega, menos la hermosura.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Está mal pelado el chancho.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
De lejos parecen y de cerca son.
Ama, perdona y olvida.
Pan ajeno, caro cuesta.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
Las grandes penas no se quejan.
Casa sin moradores, nido de ratones.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Borrón y cuenta nueva.