Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Saber dónde aprieta el zapato.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
La soga, tras el caldero.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Cada día trae su propio afán.
El que las hace, las imagina.
La mujer golosa o puta o ladrona.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Mañana de niebla, tarde de paseo.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Ser amable es ser invencible.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
A perro macho lo capan una sola vez
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Quien no sabe dar sabe recibir
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
A quien no habla, no le oye Dios.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.