Peso y medida, alma perdida.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
El mono vestido de seda mono se queda
Al son que te tañan, a ése baila.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
La muerte todas las medidas vierte.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Dama tocada, dama jugada.
Gallo cantor, acaba en el asador.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Encima de la leche, nada eches.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Llamame tonto y dame pan.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Vida bien concertada, vida holgada.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Mujer enferma, mujer eterna.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.