No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Más duro que rulo de estatua.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Buen moro, o mierda u oro.
Si se vierte el salero, faltará la sal, pero no el agüero.
Ayer putas y hoy comadres.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Arroz pasado, arroz tirado.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
Oración de perro no va al cielo.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
El ruin calzado sube a los cascos.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Atente al santo y no le reces.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
El mosquito de uno es el camello de otro.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
No se quiebra por delgado, sino por gordo y mal hilado.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
El haragán es el hermano del mendigo.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Agua de fuente, sana y transparente; agua de laguna, enfermiza y turbia.
No ha visto muerto cargando basura.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Gallo viejo con el ala mata.
Mas papista que el Papa.
Vivir es morir lentamente.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
La suerte es loca y a todos nos toca.
No hay que buscarle mangas al chaleco.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Una manzana no cae lejos de su árbol.
Ramal y bozal, para el animal.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.