Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Dar patadas de burro.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Nadie sabe para quien trabaja.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
A veces perdiendo se gana.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
A los enemigos bárreles el camino.
Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
No van lejos los de adelante, si los de atras corren bien.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Llegar a la capada.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Mujer ventana, poco costura.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
A burra nueva, cincha amarilla.
Vale más ser ralos que calvos.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.