Hijos y hogar, son la única verdad.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Bien o mal, junta caudal.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
A más servir, menos valer.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Claridad, y no en el caldo.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
A barco nuevo, capitán viejo.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Burro apeado no salta vallado.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Cuídate del amigo al que has ofendido
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Agrada y te agradarán.
No es para cualquier chiflar a caballo.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Bien vayas donde mal no hagas.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Mal me huele, quien mucho huele.
Me mandaron a la guerra sin fusil.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
No hay enemigo pequeño.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Por más buena la vacada, no da leche condensada.
A fullero, fullero y medio.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Ser un mordedor de pilares
Lo más placentero, no es tan duradero.