Los burros se buscan para rascarse.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Le puso el dedo en la llaga.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
Dar una de cal y otra de arena.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
El vago trabaja más por evitar el trabajo.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Sé arrojado, pero no demasiado.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Tres al saco y el saco en tierra.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Las que han sido costureras, nunca prestan las tijeras.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Hay que convivir; pero no conbeber.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Muerto, ¿quieres misa?.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Llegar al humo de las velas.