Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Las cañas se vuelven lanzas.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Leche y vino, veneno fino.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Me importa un comino.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Quien no tiene, perder no puede.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Moza dominguera no quiere lunes.
En mi casa mando yo que soy viudo.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
En Octubre, de la sombra huye.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
El que algo quiere, algo le cuesta.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
A candil muerto, todo es prieto.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Uno puede llevar al caballo al agua, pero no lo puede hacer beber.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Lo que no nos une, nos mata.
Maldigo el diente que come la simiente.
Vino mezclado, vino endiablado.
Que la haga el que la deshizo.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Hacer de toda hierba un fardo.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
En gustos y colores, no discuten los doctores.