Malo es no podar pero peor es desmochar.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Ni miento ni me arrepiento.
Buena olla y mal testamento.
Arena y cal encubren mucho mal.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Guardas bien y no sabes para quien.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
El que no se consuela es por que no quiere.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Nunca con menores, entables amores.
Oír campanas y no saber dónde.
Agua estancada, agua envenenada.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
De perdidas al río.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
No hay mayor tontería que reñir.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.