Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Con los descuidados, medran los abogados.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
El muerto se asusta del degollado.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Hoy no se fía, mañana sí.
Pan ajeno nunca es tierno.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Manos blancas no ofenden.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Lo imposible, en vano se pide.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
A amo ruin, mozo malsín.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Lo que no conviene no viene.
Dame dineros y no consejos.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
A persona lisonjera no le des oreja.
El comedido sale jodido.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Buen pedidor, mal dador.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
Amor y vino, sin desatino.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.