Años de higos, años de amigos.
La muerte y el amor, enamorados son.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Más enseñan las manos que los labios.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
El dinero corrompe al hombre.
Baila Antón según le hacen el son.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Más vale media mierda que mierda entera.
Sol de invierno caliento poco.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Del mal que uno huye, de ese muere.
A quien has de acallar, has de halagar.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
En caliente ni se siente.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
Quien vende barato vende doblado.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Cuenta y razón conserva amistad.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Más peligroso que chocolate crudo.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.