Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
No caben dos pies en un zapato.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Pa' todo hay fetiche.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
A rey muerto, principe coronado.
El que presta, a pedir se atiene.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Café cocido, café perdido.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Mal viene el Don con la carga de paja.
A escote nada es caro.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Libro cerrado no saca letrado.
Chico de plaza, chico de mala raza.
No es nada que matan a mi marido.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Tiene la cola entre las patas
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
El vientre lleno aunque sea de heno.
De bajada todos los santos ayudan
No se manda al corazón
A misa, no se va con prisa.
Contra un padre no hay razón.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Antes doblar que quebrar.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Año de pitones, año de cabrones.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.