Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
A ciento de renta, mil de vanidad.
El que mucho corre, pronto para.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Lentejas, comida de viejas.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Cuando me despierte me llamas.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Un pie calzado y otro descalzo
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Donde no hay, pon y encontrarás.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Apaga la luz, Mañosón!
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Desayuna con los pobres, pero almuerza y cena con los ricos.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
La barriga llena da poca pena.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
A golpe de mar, pecho sereno.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Barba bien bañada, medio rapada.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Hablen cartas y callen barbas.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
La mar que se parte, arroyos se hace.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.