El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
A largos días, largos trabajos.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Confesión hecha, penitencia espera.
A cena de vino, desayuno de agua.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
El que madruga, es sereno.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Pan no mío, me quita el hastío.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
Enójate pero no pegues.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Hay ropa tendida.
El sueño quita el hambre.
Mientras puedes estar sentado, no estés levantado.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Tras buen soplo, buen sorbo.
¿Queres dormir al sueño?
Dinero guardado, barco amarrado.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Necio que calla por sabio que pasa.
No te duermas entre las pajas.
Disfruta solo los placeres del momento.
Dar la callada por respuesta.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Un suspiro es poco alivio.
Después de la tempestad, viene la calma.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Alcanza, quien no cansa.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.