Una visita larga, ¿a quien no carga?.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Quien duerme no coge liebre.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Mal duerme quien penas tiene.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
La palabra es playa, el silencio oro.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Quien mucho duerme jornada pierde.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Quien mucho duerme, poco vive.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Poca cuadrilla, vida tranquila
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
La mujer rogada y la olla reposada.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Días de mucho vísperas de ayuno.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
La buena vida no quiere prisas.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
Olla reposada, no la come toda barba.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.