Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
A la mujer y a la mula, vara dura.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Manda, manda, Pedro y anda.
La razón y el agua hasta donde dan.
Con solo honra no se pone olla.
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Pasión tapa los ojos a la razón.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
A escote, no hay pegote.
No muerdas la mano que te da de comer.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
El que no engorda comiendo, no engorda lamiendo.
Has lo que debes y no lo que puedes.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Mira la peseta y tira el duro.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
La necesidad carece de ley.
Después de comer miel, nada sabe bien.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
La gloria del amante es la persona amada.
Barco en varadero, no gana dinero.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
Joven intrépido no deja memoria.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Donde una cabeza grana, otra es vana.