Casa ordenada, casa salvada.
El aburrimiento es una desgracia
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Un día menos, una arruga más.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Casa de concejo, pajar de viejo.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
Fraile convidado echa el paso largo.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
De noche madrugan los arrieros.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Saco de yerno, nunca es lleno.
Buena condición vale más que discreción.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Una vez al año no hace daño.