El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Del lunes la luna es buena.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Junio brillante, año abundante.
El hablar es plata y el callar es oro.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Voy a ir hacer un mandado.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Ningún tomar es malo, como no sean palos.
Agarrando aunque sea fallo.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
No es solo saber sumar, sino que hay que saber restar.
También de alegría se puede morir
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Siempre es mejor el camino más corto.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Que cada zorro cuide su propia cola.
A cada puerta, su dueña.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Buena gana de comer, rica salsa es.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
La lealtad se paga.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Agrada, quien manda.
A persona lisonjera no le des oreja.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Principio quieren las cosas.
En pedregal no siembres cereal.
Ni lava ni presta la batea.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.