Las botas del diablo no hacen ruido.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Cada día pan blanco hace apetitoso el bazo.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Secreto entre reunión es de mala educación.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Cuando canta la rana, buena semana.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Real que guarda ciento, es buen real.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Hacerse el de la oreja mocha.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Hay quien las mata callando.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Callemos, que el sordo escucha.
El tropezón enseña a sacar el pie.
En tiempo de campaña, apaña.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
En casa pobre, pocos cuentos.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Fruto vedado el más deseado.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Necio es quien con necios anda.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Las penas con pan son buenas.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Quien no sabe dar sabe recibir
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Con putas y bretones pocas razones.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.