Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
Sol y lluvia es el tiempo de Octubre.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
El Rey es poco para su porquero.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Abusar es mal usar.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Cuando no hay lomo, tocino como.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Más vale ensalada que hambre.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Cielo estrellado, tiempo variado.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
No se puede mamar y protestar.
Sal y vinagre, el mejor desinflamante.
Carta echada, no puede ser retirada.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Paja triga hace medida.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Ni vive, ni deja vivir.
Hermano mayor padre menor.
La pereza es la madre de la pobreza.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Quien no arrisca, no aprisca.
Dios acude siempre.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
La alegría intensa es cosa seria
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Cada altar tiene su cruz.