Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Regla y compás, cuanto más, más.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Estas más puesto que un calcetín.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Sal derramada, quimera armada.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
De la esperanza vive el cautivo.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Haz lo que haces.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
No hay provecho propio sin daño para otro.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
De veinte a sesenta, cornamenta.
El miedo guarda la viña.
Riqueza vieja es la nobleza.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.