Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
La que da beso da d'eso.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Ganar, poco vale sin guardar.
Año hortelano, más paja que grano.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Pequeña hacha derriba un roble.
Si vas para volver, no vayas.
El que se convida, fácil es de hartar.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Entre amigos no hay cumplidos.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Quien lo hereda no lo hurta.
Hebra larga, costurera corta.
Lágrimas de viuda, poco duran.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Cada año, calzones de paño.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Casa labrada y viña heredada.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Más arriba de la espalda, no te levantes la falda.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.