Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
A largos días, largos trabajos.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
La mayor ventura, menos dura.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
La enfermedad se siente, pero la salud no.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La manda del bueno no es de perder.
Calle mojada, caja cerrada.
No dar su brazo a torcer.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Como te cuidas, duras.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Alábate cesto, que venderte quiero.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Fraile convidado echa el paso largo.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Tiene más miedo que vergüenza.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Maestre por maestre, seálo éste.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.