Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
A quien mucho miente, le huye la gente.
El gusto se rompe en géneros.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Escucha tu corazón... que sabe.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Necesitado te veas.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
La peor pobreza es tener deudas.
Los pies van donde va el corazón
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
La esperanza no llena la panza.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Mi secreto, en mi pecho.
Freídle un huevo, que dos merece.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Nadie da lo que no tiene.
Dios los cría y el diablo los junta.
De los enemigos los menos.
Llegar a punto de caramelo.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Río cruzado, santo olvidado.
A la par es negar y tarde dar.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Son como uña y mugre.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.