No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
muero Marta, y muero Harta.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Los difuntos, todos juntos.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
A buen amo, mejor criado.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Favorecer, es por norma perder.
Las aguas mansas son las peores
Más obrar que hablar.
A dos palabras tres porradas.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Mal se cuece olla que no se remece.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Las novedades son la sal de la vida.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Sigue los impulsos de tu corazón
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Hacer la del humo.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Quien hizo una...hace dos
Hijo ajeno, candela en el seno.
Quiéreme poco pero continúa
Palabras y plumas el viento las tumba.
Hace un frío que se hielan las palabras.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Irse con la soga entre los cachos.
Cabra manca, a otra daña.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!