A la noche putas y a la mañana comadres.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
El tiempo vuela, que se las pela.
Hijos y mujer añaden menester.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
La esperanza es la última en morir.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Una alegría esparce cien pesares.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
La verdadera amistad es inmortal.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Lo prometido es deuda.
Mear sin peer, rara vez.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Casa hecha y mujer por hacer.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Del ahorro viene la posesión.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Están separados, como el agua y el aceite.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Mucho apretar, listo aflojar.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Madurar viche.