Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Quien solo vive, solo muere.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
La impureza, pesa.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
A mala venta, mala cuenta.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Hacer una cosa en un avemaría.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Todas las horas hieren. La última mata.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Nada con nada, total nada.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Nada tiene al que nada le basta.
Enero desaloja las camas
Hay que dar tiempo al tiempo.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Muerte no venga que achaques no tenga.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
El que no mira, suspira.
Al que feo ama, bonita le parece.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.