El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Al espantado, la sombra le basta.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Por el interés te quiero Andrés.
Como es la mujer, así es la casa.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Casa hecha, sepultura abierta.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
A enemigo que huye, puente de plata.
Cuanto más amistad, más claridad.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Si el deudor no se muere, la deuda no se pierde.
Írsele a uno el santo al cielo.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Olvidar una deuda no la paga.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Agua mansa, traidora y falsa.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
El que tiene es el que pierde.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
La suerte está echada.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
La mala cama hace la noche larga.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Si hay miseria, que no se note
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Beso, queso y vino espeso.