El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
A gran subida, gran caída.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Boca ancha, corazón estrecho.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Serio como perro en bote.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Es agua derramada.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
La vida da muchas vueltas.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Barájamela más despacio.
Encontrar al perro en la olla
La muerte hace reflexionar.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
La muerte regalos no prende.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.