Agua y sol, tiempo de requesón.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
No es quejido, sino que jode.
Carta echada, no puede ser retirada.
El que llora su mal, no lo remedia
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Más perdido que perro en misa.
Favores harás, y te arrepentirás.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
A la bota, darla el beso después del queso.
Son más los días que las alegrías.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
El mal que no tiene cura es la locura.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
El hombre pone y la mujer dispone.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Después de la risa viene el llanto.
Del mal vino, buena borrachera.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza