Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Donde manda el amo se ata la burra.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
El amor no respeta a nadie
A tres azadonadas, sacar agua.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Ocio, ni para descansar.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Esposa mojada, esposa afortunada
Buscarle la quinta pata al gato.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Quien no tiene quiere más.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Adorar al santo por la peana.
Irse con la música a otra parte.
La mula y la mujer son malos de conocer.
No hay primera sin segunda
Quien cae no tiene amigos.
Viejo con moza, mal retoza.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
La casa, la mujer la hace o deshace.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Más mueren de hartos que de faltos.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Más perdido que un moco en una oreja.
A quién le dan pan, que llore.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
La esperanza alegra el alma.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.