La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
De solo aire no vive nadie.
Mañana te lo dirá la vida.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Del mal manjar, un bocado nomás.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Hacerle a uno la pascua.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Bien canta Marta después de harta.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Deja al menos un huevo en el nido
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Jugar al abejón con alguien.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Me cortaron las piernas.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Señores lo dan y siervos lo lloran.
El que con locura nace, con ella yace.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
No conviertas en amigo al que has vencido
Ruin amigo no vale un higo.
Gozo que no se comunica, se achica.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Se está ahorcando con su propia soga.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Por unos pierden otros.