Para poca ventura, remedio es la sepultura.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Al ausente, por muerto le da la gente.
No fío, porque pierdo lo mío.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
El vino y la verdad, sin aguar.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Libro prestado, libro perdido.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Hay que sufrir para merecer.
No hay boda sin tornaboda.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
La llaga sana, la mala fama mata.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
El papel que se rompa él.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
El mirón mirar, pero sin chistar.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Boca de verdades, cien enemistades.
Reino dividido, reino perdido.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Al perro muerto, échale del huerto.
Quien desprecia, comprar quiere.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.