El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Boca con boca se desboca.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
El que no se consuela es por que no quiere.
Amistad de juerga no dura nada.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Quien desparte lleva la peor parte.
Amar y saber, todo no puede ser.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Hoy te lo dice tu amiga.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Cada oveja con su pareja.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
A manos frías, corazón ardiente.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.